martes, 15 de julio de 2014

*Encuesta*

Hola, he creado esta encuesta para ver si mi Blog va en buen camino, de lo contrario me gustaría cambiar cosas. Para eso, como lo he nombrado anteriormente, hice una encuesta que me gustaría mucho si se tomaran unos minutitos de su tiempo para responderla. En serio, me haría muy feliz. 
Si quieres responder mi encuesta (la cual no durará más de un minutos)  haz click  Aquí

¡Gracias por tomarse el tiempo y responder!


I´ll Never Let You Go [38]


Capítulo 38

-Cita-


Apenas mi avión arribó bajamos lo más rápido posible, pero la pereza se hacía notar. Fuimos a retirar nuestro equipaje para luego poder salir e ir hacia nuestra casa y descansar, pero algo llamó mi atención. Mientras bajábamos las escaleras mecánicas donde nos llevaba a la planta baja del lugar vi a una cabellera castaña, se me hacía muy familiar, pero no lograba reconocer a la persona hasta que se dio vuelta dejando a la vista su rostro. Cameron había venido a recogerme, muy lindo detalle de su parte, nunca un chico había hecho algo similar por mí. Me sentía la chica más afortunada y feliz del mundo, de pronto todo el estrés y el cansancio desapareció como por arte de magia. Al llegar al final corrí hacia él para luego darme un cálido y acogedor abrazo, sentí sus grandes brazos trabajados arroparme junto a su pecho. Quería a este chico y no lo iba a estropear. No pasó ni un minuto y nosotros nos encontrábamos ya separado mirándonos uno al otro, el silencio se había adueñado de nosotros, pero no era incómodo, todo lo contrario. Mi sonrisa se mantuvo pegada en mi rostro durante todo el día. Había salido a tomar un helado con Cameron, hacía frío lo sé, pero no iba a rechazar su invitación.
La semana se pasó volando, por mi parte, mi relación con Cameron se estaba poniendo más sólida. Ya habíamos tenido nuestra primera cita sin faltar nuestros besos que hubo de momento a otro, estaba realmente feliz. Hoy, iba a salir a otra cita con él, a lo mejor me pedirá ser su novia o vaya a saber qué cosa. Íbamos a ir al cine, tenía muchas ganas de ver una película, pero no sabía cuál de toda la cartelera. Chris había estado saliendo con una muchacha rubia, lo cual no recuerdo su nombre en este momento, mi madre seguía con el mismo novio de antes y papá estaba cada vez más solo que un hongo. El pobre no estaba listo para encontrar una pareja, lo cual me pareció raro porque él había sido el que rompió el matrimonio de años que llevaba con mi madre. Menudo canalla. Al parecer a todos les había picado el bichito del amor, todos excepto: mi padre y Justin. El pobre siempre anda de put*as, sin ofender, sé que es un hombre y tiene sus necesidades, pero tendría que pensar un poco más, ya que, no es un adolescente normal, es una figura pública muy reconocida en todo el mundo. Hace un tiempo me había enterado que estaban recolectando firmas en Estados Unidos para deportarlo del país, pues están todos locos hoy en día. Es un adolescente, que lo dejen de molestar, suficientes problemas tiene como para tener diecinueve años. Dos golpes que provenían de mi puerta me sacaron de mis pensamientos, alguien quería entrar. Me levanté de la cama, con cierta torpeza, y me dirigí hacia ella para luego abrirla y encontrarme con mi madre muy feliz.
-¿Que pasa mamá? – Pregunté tranquilamente, mientras me volvía acostar en mi gran cama tamaño King. No la podía ver, pero si sentir, pude percibir que había cerrado la puerta tras su espalda y se dirigía hacia mi cama.
-Quería decirte que esta noche vamos a tener una cena super importante y me gustaría que te pusieras linda y arreglada cariño. –Dijo pacíficamente con su voz tan dulce que tenía. Oh no, hoy tengo una cita con Cameron, ni lo sueñes. Pensé.
-Esta noche no puedo mamá, perdóname, pero tengo una cita con Cameron y tú sabes que lo quiero un montón. No podría desperdiciar esta oportunidad tan importante. –Expresé suavemente, no quería que mi madre se pusiera mal ni se sintiera rechazada. Ella solo levanto su vista hasta donde yo estaba, pude ver como sus dos ojos celestes como el cielo iban perdiendo su brillo. Tomó mi mano entre sus suaves manos para luego decirme.
-Por favor corazón, esto es muy importante tanto como a mí como para ti. Les juro que es un asunto de vida o muerte, si quieres puedes traerlo a casa, pero no faltes. Por favor hazlo por mí. –Finalizó mirándome con suplica. ¡Oh joder! Que no me mire de esa forma, de todas formas no traeré a mi casi novio a una cena familiar, no quiero espantarlo con la inmadurez de mi hermano, no sería nada bueno. Tal vez le diré la verdad que no puedo ir, a lo mejor pospondremos nuestra cita, pero lo tengo que hacer ya. Solté un fuerte suspiro y le dije:
-Está bien mamá voy a ir a la cena, pero sin Cameron. No es nada personal, es que bueno tu sabes Chris lo espantará y no quiero eso. –Le dije claramente. Ella solo me regaló una de sus hermosas sonrisas. No es porque sea mi madre, pero que mujer más bella.
-Gracias pastelito.- Dijo alegremente mientras me plasmaba un tremendo beso en mi mejilla izquierda. Luego se retiró muy contenta de mi habitación.
Tomé mi móvil de la mesita al lado de mi cama y marqué el número de Cameron. Después de dos pitidos atendió.
-________ ¿Estas lista para esta noche? – Preguntó alegre. Como me encantaría ir.
-Hola cariño te llamaba solamente para decirte que no podré ir, surgió un tema familiar importante a último momento. Lo lamento en serio.- Dije por una vez. Fui clara y directa ¿Eso les gusta a los chicos verdad? Eso espero. Sentí que había soltado un leve suspiro. Dios mío ojalá no se enoje.
-Oh no te hagas problema bebe, tal vez lo podremos pasar para el día siguiente u otro día. –Expresó con pura sinceridad. Como me encantaba este chico.
-Claro, eso ni lo dudes, sería todo un placer ir con vos otro día, solamente lo pospondremos no lo cancelaremos. –Dije contenta. No se había enojado, eso era muy bueno.

Pasamos un rato largo charlando por teléfono, hasta que chequeé la hora y supe que era momento de colgar para alistarme.
Tomé una ducha para sacarme cualquier rastro de suciedad y luego me cambié. Opté por algo no tan formal, pero no tan informal. Algo sencillo. Me vestí con un vestido rosa pastel era recto, llegaba una palma más arriba de mi rodilla, sobre el vestido tenía un encaje blanco que se adaptaba a este. No era descubierto, para nada. Los combiné con unos zapatos taco alto negros y un tapado del mismo color sencillo. Adorné el vestuario con algunas pulseras de plata en mis muñecas, anillos en mis dedos y una cadena fina sobre mi cuello, por último me coloqué unas hebillas sobre mi lacio cabello castaño y ¡Voila! Estaba lista. Tomé mi celular y bajé hacia planta baja donde esperamos al novio de mi madre nos recogiera y fuéramos al restaurante.
Fuimos a un buen restaurante, se notaba a kilómetros que un solo plato podía alimentar a una familia entera durante una semana. Nos sentamos en una mesa para cuatro y pedimos nuestras órdenes. Antes que trajeran nuestra cena mi madre se adelantó para hablar y decir cuál era el motivo por el cual vinimos esta noche.
-Bueno bebes, tal vez se preguntarán ¿Por qué vinimos aquí a cenar?- Exclamó mi madre, a lo cual mi hermano y yo solo asentimos con nuestra cabeza. Ella prosiguió.
-Esta noche tenemos algo muy lindo, sorprendente e importante para decirles… ¡Estoy embarazada!- Dijo alegremente.
Oh ¡PAREN EL MUNDO, MI MAMÁ EMBARAZADA! No, no, no, esto debe ser un maldito sueño.
Tanto como mi rostro y el de Chris se palidecieron en el instante, estábamos más blancos que la harina y más sorprendidos. Esto iba a ser un calvario. Un bebé más en la familia era sinónimo de vómito, caca, pis, llanto y noches sin dormir.
Ojalá sea solamente una broma de mal gusto. 



****************

Pronto subiré más capítulos.  Espero que les haya gustado la novela. La novela está casi llegando a su fin, no quedan más de diez capítulos. Espero que gocen del poco tiempo que queda, un beso enorme. 


                                                Mili

                               

martes, 1 de julio de 2014

Eres tan Inalcanzable.

Eres tan inalcanzable. 

¿Sabes lo que es llorar horas y horas antes de dormir? ¿Sabes lo que se siente saber que nunca podrás tener algo con la persona que amas?

No, no lo sabes. 

Nadie sabe el dolor en mi pecho que siento cada vez que te veo con una chica. Deseando con todo mi corazón ser ella.

Mi ídolo nunca se enamoraría de una fans, de una chica que tiene el dinero justo. De alguien tan ordinaria como yo.

Nunca habrá un “Justin Bieber sale con una fans”

¿Saben porque? ... Porque soy una más del montón.

Cada noche me pregunto ¿Por que eres tan inalcanzable?

I´ll Never Let You Go [37]


Capítulo treinta y siete

-Amores y Desamores-

Los días pasaban como si fueran horas, ni cuenta me había dado que solo me quedaban tres dias, para luego marcharme y volver a mi antigua y aburrida vida en Canadá. Con Justin las cosas iban demasiado bien, le había pedido ayuda y consejos para que mi "relación" que todavía no había comenzado con Cameron. Funcionará a la perfección. Lo último que haría sería arruinarla por mis errores y caprichos hacia mi ex pareja. Estos días junto a él me habían resultado geniales, tanto como a mí como a él. Los primero días había estado un poco en shock y con mucho miedo, sobre todo a que sus beliebers lo abandonaran. Me había hecho muy mal verlo en ese estado, sabía perfectamente que él no se lo merecía, era un ser humano, cualquiera comete errores, pero lo más importante es que haya aprendido de el y no lo vuelva a cometer. Una pequeña compañía había caído en casa al segundo día de su estadía, una amiga, como ella se hacia llamar. Chantel Jeffers, según ella era una modelo amiga de Bieber. Celos hacia la muchacha no tuve en ningún momento, por mas que estuviera pegada a él en su cuello como una sucia y asquerosa garrapata. A simple vista parecia ser una chica honesta, buena y educaada, pero a mi nadie me engaña a traves de sus ojos chocolates podía ver sus intenciones. Conmigo se hacía la buenita, pero podia percibir su odio y desprecio que me tenía. La verdad no se que le pasaba, pero de todas formas no era problema mio. Hoy íbamos a salir a cenar a un restaurant todos juntos, eso también incluía a la amiga del rubio. Acostada en mi cama tamaño king, estiré mi brazo hacia la mesita de noche para tomar entre mis manos mi celular y comprobar la hora. Faltaba diez para las cinco de la tarde. Decidida me levante con mucha pereza de mi cama, haciendo a un lado mi computadora y fui hacia mi armario para tomar una prenda adecuada para la ocasión. Luego de varios minutos de una dura y complicada decisión, decidí tomar un par de jens negros con tachas bien ceñido al cuerpo, unas botas color chocolate, con una blusa color natural manga tres cuarto y un tapado del mismo color. Una vez lista me dirigí hacia mi baño para tomar una ducha larga y relajante. Mientras me daba uno de los últimos retoque de mi maquillaje sentí que tocaban mi puerta, sin pensarlo dos veces tomé mi abrigo para luego salir y bajar hacia planta baja, donde todos se encontraba, pero para mi sorpresa apenas salí de mi habitación, me encontré con Chantel. ¿Que quería ahora? - ¿Que pasa? - Le dije lo mas amable posible. -Niña no te vamos a esperar una eternidad para que estes lista. –Respondió la muchacha con cierto desprecio. Juré que en cualquier momento a esta bruja llena de botox la iba a dejar pelada. -¿Disculpame? - Dije con cierta sorpresa. - Creo que entendiste a la perfección, ahora baja, que nos queremos ir. – Exclamo Chantel para luego bajar las escaleras. ¿Qué diablo le pasa? Con cierta sorpresa baje silenciosamente para encontrarme a todos. Justin, chantel y Pattie viajaban en un auto, mientras que por el otro lado estabamos Chris, mi padre, mi madre, mi otro hermano y yo. El viaje no duró demasiado, en tan solo quince minutos nos encontrábamos entrando al establecimiento donde íbamos a cenar. En toda la cena la atención fue dirigida hacia Chantel, ya que, era la única que nosotros no conocíamos a pulmón. Por el otro lado, ella, se notaba que estaba muy feliz que todos le prestábamos atención. Por mi lado, hice caso omiso. Ahora algo no entendía, como esa chica podía ser modelo, con todo mi respeto lo digo. Puede tener un cuerpo hermoso y espectacular, pero su rostro no era del más bonito que digamos. Puedo decir que hay modelos más lindas que ella. Juro que la próxima vez iba a traer a Pay, todo era tan aburrido sin ella. No me había dado cuenta que nuestro mozo venía con toda nuestra cena, gracias a dios, por que ya me estaba muriendo de hambre. Comí mi sushi en silencio, aislada a todos los demás. No me gustaba para nada las cenas que solamente el tema de conversación era una persona, me parecía sumamente aburrido, más si yo odiaba a esa persona. La verdad es que no la odiaba, pero me daba mala espina. Sabía completamente que ella quería su minuto de oro al lado de Bieber. Como si fuera poco podía verla de reojo susurrándole cosas al oído a Justin mientras él se reía discretamente. ¿Qué le estará diciendo? Perra. No se si eran celos o que, pero la quería ver lejos de Justin, de mi amigo. Nunca me gustó ni me cayó bien la gente que iba por conveniencia a otra. Lo detestaba. Me tragué toda la mala onda y mis comentarios para no armar ningún problema en esta cena familiar. Bueno, mejor dicho traté. -Y dime Chantel ¿que eres exactamente de Justin? – Preguntó mi padre. Apenas escuché esa pregunta no pude evitar toser, pero de sorpresa. Dios mío mi padre si que era desubicado. -Padre no seas metido es sus temas. Es su vida privada. –Escupí con cierto desprecio pero a la vez traté de sonar educada. Ella solo se limitó a levantar su ceja izquierda mientras me miraba con una sonrisa. Perra, me quieres provocar. Esperó unos segundos para luego responderme. -No te hagas ningún problema _______.-Dijo mientras me dirigía una leve sonrisa, pero abrió de nuevo la boca. –Por ahora Justin y yo no somos nada, solamente amigos. – Exclamó dulcemente. Muy bien, tengo que relajarme, no armar ningún problema. Tengo que mantenerme en mi lugar como buena señorita que soy. ¡POR AHORA! Eso no me gustó para nada. Ya ni se por que me pongo así por una muchacha que no vale nada…estoy muy perdida. El resto de la noche no dije ni una palabra más, pude sentir varias veces los ojos de Justin encima de mí pero no le di la menor importancia. Yo tenía que seguir con mi vida, como él lo está haciendo. Al llegar a casa subí rápidamente hacia mi cuarto, como si estuviera escapando de un gran monstruo. Estar cerca de Justin y de Chantel me sofocaba. Corrí hacia mi cuarto cuando estaba por abrir la puerta de mi habitación, sentí una mano cálida agarrar mi brazo. ¡Joder ojala no sea la persona que yo creo que es! Me di vuelta para comprobar quien era el dueño de esa mano y al ver quien era no lo podía creer. Está historia se estaba por repetir nuevamente. -Justin por favor suéltame.- Susurré suavemente. Lo tenía a pocos centímetros de mis labios, podía sentir hasta su respiración. Él obedeció inmediatamente, pero luego abrió la puerta de mi habitación y me empujó dentro de ella junto con él. Me tenía acorralada. Atrás mío tenía la puerta y adelante, tenía el cuerpo de Justin. No había escapatoria. Su cuerpo estaba a milímetros del mío, se podría decir que ni el viento pasaría entre nosotros. -Solo quiero hablar contigo.- Susurró cerca de mis labios. Me iba a desmayar en cualquier momento. -Nosotros no tenemos nada de que hablar.- Le respondí suavemente mientras me perdía en sus ojos marrones. -Si que hay…_______ yo te amo, en realidad nunca lo dejé de hacer.- Respondió cerca de mis labios. Abrí mis labios para responderle, pero sus labios ya estaban acariciando delicadamente los míos. -¡DESPIERTA MUJER! – Una voz masculina gritó cerca de mi oído haciendo que me exaltara y saliera un poco más corriendo de mi cama. Había sido todo un sueño, solo un sueño extraño. -¡CHRISTIAN TE VOY A MATAR, ES MEJOR QUE SALGAS CORRIENDO SI NO QUIERES MORIR!- Grité enfurecida, para luego salir corriendo tras el torpe de mí hermano. Al llegar a las escaleras me tiré encima de su gran espalda. Lo había agarrado. Pero luego me di cuenta que mi hermano había perdido el equilibrio y caímos los dos rodando por la dura y fría escalera de madera, juntos hasta el final. El dolor se había adueñado en todo mi cuerpo. -Gracias Christian, no sabes como te quiero hermano.- Exclamé con dolor sarcásticamente. Mi espalda dolía como si no hubiera un mañana. No pasó mucho tiempo cuando vimos corriendo todos hacia nuestra dirección para ver que había ocurrido. La vergüenza me había consumido, estaba todavía con mi pijama rosa adornado por ovejas blancas y sin peinar. John, mi hermano mayor, estalló en una gran carcajada, pero no duró mucho, ya que mi madre lo estaba reprendiendo. Mi padre y Pattie nos ayudaron a levantarnos. Los dos levantamos la vista hacia nuestros padres, para encontrarnos dos par de caras enojadas y preocupadas a la vez. - Los dos al living que vamos a tener una charla muy severa. –Exclamó mi madre enfurecida. Sin protestar le hicimos caso. Nos sentamos en el gran sillón negro de cuero cabizbajo, para comenzar con la charla. - ¿Ustedes dos están locos? ¿No se dan cuenta que podrían haber muerto los dos?- Dijo mi madre. Inmediatamente salí en mi defensa. -Mamá fue culp--- no me dejó terminar de hablar. -¡MAMÁ NADA! GRANDOTES PAVOS, ESO ES LO QUE SON. Ahora mismo van a tomar su desayuno y ninguno de los dos saldrá de la casa hoy.- Escupió muy enojada, para luego desaparecer hecha un fiera de la sala. Christian y yo nos miramos para luego levantarnos e ir a desayunar como todas las mañanas. Tomé un tazón de la cocina vertí en el leche y mis cereales favoritos para luego sentarme en la mesada y comer tranquilamente. Estaba muy feliz por solo el hecho que lo que había soñado anoche era solo un sueño. Desde que me levanté hasta el beso de Justin. Debía admitir que me hubiera gustado besarlo en la realidad, pero no hubiera tenido el descaro de hacerlo. Terminé mi comida, dejé el tazón blanco en el lavaplatos para luego irme hacia mi habitación. Encendí la computadora y comencé a navegar por la Web como venía haciendo todos los días. Me acosté en mi cama y entré a Twitter para responder algunos tweets y seguir a personas. Sentí dos golpes que provenían de mi puerta. Alguien estaba llamándome. Tenía tanta pereza que en vez de pararme y abrir conteste con un “pase” y pude ver entrar a la persona que menos esperaba ver en todo el día. -Hola ______, solo quería saber si estabas bien por lo que pasó hace un rato. – Preguntó dulcemente. Me había parecido un gesto muy lindo de su parte venir a verme solo para saber si estaba bien o no, después de todo ni mi madre me preguntó eso. La verdad es que estaba hecha percha, pero con el pasar de las horas el dolor se iba a ir. -Hola Justin, si estoy bien, solo fue un golpe. –Mentí, no quería preocupar a nadie por algo torpe mío y de mi hermano. Él solamente asintió con la cabeza dando a entender que había entendido, para luego verlo desaparecer sin decir nada. Bien este chico estaba loco. Sin darle la menor importancia seguí con lo que estaba haciendo anteriormente. Ya no quedaba más tiempo. Hoy me iba hacía Canadá. Iba a extrañar Atlanta, pero algún día volvería. Ya tenía hechas todas las maletas, estaba bañada, bien descansada y tenía todo listo. La casa iba a quedar vacía completamente, no solamente nos íbamos mi madre, yo y mi hermano, sino, que también Justin, Pattie y la bruja de Chantel. Ellos iban de viaje hacía Panamá para despejarse, en especial Justin, quien era el más afectado. La verdad que Chantel iba de decorado. Todos nos encontrábamos desayunando nuestro último desayuno juntos. Teníamos media hora para desayunar y luego partir hacia el aeropuerto. Al salir de casa un frío abrumador me arropó, la madrugada de Atlanta era una de las más frías, pero no tanto como la de Canadá. Mi familia subió al auto de mi padre, mientras que Justin, Pattie y Chantel iba en el auto que había rentado Bieber. Al llegar al aeropuerto nos despedimos todos, para que luego cada uno hiciera sus papeleos y tomarán el vuelo perteneciente. Esta era una despedida…una de muchas más. Debo admitir que este viaje me sirvió un montón, tanto como a mí, como para Justin. Me sentía tan bien conmigo misma solamente por haber estado en el momento que más me necesitaba Justin, mi fiel amigo y mi ex pareja. Habían pasado varios años desde que rompimos y hoy felizmente puedo admitir que ya no siento nada por él ni siquiera ya no tiene ese efecto en mi, que antes solía tener. La confusión se fue de mí ser, ahora lo veo como un amigo, como siempre tuvo que ser. Apenas llegara a Canadá iba hablar con Cameron, quería mucho tener una relación con él, no apurarme, todo a su debido tiempo. Tal vez Justin nunca fue el amor de mi vida, solo un capricho u obsesión. ¿Quién dijo que Cameron no podía ser el amor de mi vida? Soy joven, tengo diecinueve años; me queda mucho más por vivir y muchos más amores y desamores. Quizás esto es solo el comienzo.

-Mensaje-


Chicas no tuve tiempo de corregir algunos errores. Subo el capítulo aquí por 

que Guada tarda mucho en subir este capítulo y ya se lo he enviado hace como dos semanas. En fin espero que les haya gustado.

martes, 24 de junio de 2014

I´ll Never Let You Go [36]

Capítulo treinta y seis. 


-Beliebers.-


Los minutos pasaban como si fueran segundos, formando horas. Y todavía seguí el Shock.
Esto seguramente debe ser una maldita pesadilla. No podía estar ocurriendo todo esto a Justin.
Él es una muy buena persona, sin duda alguna. Aunque esto no justificaba sus malas actitudes que había tenido últimamente. Era como si estuviera perdido en medio de un pozo vacío oscuro sin fondo llamado “Fama”
Esto es el claro ejemplo que el dinero y la fama te pueden llegar a cambiar de un día para el otro, no solo eso, sino, también, la mala junta.
No tengo nada contra sus amigos niggas, pero desde que él se juntaba con ellos había cambiado.
Eran muy pocas las veces, escasas para decir verdad, que se juntaba con Ryan, a pesar que él concurría a la universidad.
Ni siquiera sabía si él estaba conforme con su “nueva vida”
Toda la culpa no la tienen sus amigos, por otro lado, él ha comenzado a tener estas actitudes desde su ruptura con su actual ex novia Selena. Ojo, no le estoy echando toda la culpa, ya que, Justin debe hacerse cargo de sus actitudes.
A pesar que ya tiene casi veinte años, él sigue comportándose como un niño entrando en la adolescencia, piensa que por tener todo el dinero del mundo y por ser exactamente “Justin Bieber el cantante reconocido mundialmente por su talento y por tener un montón de seguidoras” puede hacer lo que él quiera. Definitivamente está equivocado.
Negué con mi cabeza, en forma de reprobación por la reciente inmadurez de mi amigo. Él necesita ayuda. Pensé.

Dos horas faltaban para salir de prisión y ser libre, como un ave en pleno vuelo. Lo único que deseaba es que todo este calvario llegara a su fin. Estaba hastiado de tantos problemas, lo peor es que eran uno tras el otro. No tenía respiro, paz, nada.
Necesitaba salir de este abismo y alejarme de todo ser humano. Necesitaba tiempo a solas.
Necesitaba encontrarme a mí mismo, al chico que he perdido, por el dinero y por la fama.
Lamentablemente, solo no podía con esto.
Tenía que volver a mi antigua vida, recomenzar todo de nuevo. Volver al pasado para tratar de salvarme de esta mierda de vida que tenía.
Yo lo elegí, ahora tenía que afrontar las consecuencias del éxito, si es que se puede decir así.

Anteriormente había hecho varias pruebas hacia los policías para demostrar que no estaba drogado, fumado, ni borracho. Pasé todas las pruebas, no con éxito, si no con suerte.
La suerte del señor que me había dado, para no tener más problemas con la justicia.
Poco a poco mi mente se iba aclarando, mi vista ya no era tan nublosa como antes. Podía distinguir tranquilamente todo, ya tenía los cinco sentidos trabajando para mí.
Y caí en cuenta sobre lo que había ocurrido anteriormente conmigo.
JO-DER ¡SOY UN BASTARDO! Repetía continuamente en mi mente, mientras golpeaba mi cabeza contra la fría y gris pared de la celda. Mi vista se nublaba a causa de mis lágrimas que amenazaban por salir como cascadas por mis ojos marrones. Me encontraba en un estado de vulnerabilidad extrema, estaba verdaderamente decepcionado de mí mismo.
Selena, las Beliebers ni mi familia me perdonaría esto. Por más que digan que soy un ser humano que cometo errores como cualquiera, nadie ni nada podrán cambiar lo que pienso sobre mí en este momento.

Cada vez eran menos las ganas con las que golpeaba mi cabeza contra la dura pared, y poco a poco fui cayendo hacia el sucio suelo, donde me senté con las piernas flexionadas, para poder abrazarme. Y así estuve hasta que llegó mi padre con todos mis guardias de seguridad para sacarme de este infierno.
Dios protégeme y haz que mis Beliebers no me dejen nunca. Deseé para mis adentros. Era lo único que iba a pedir en este momento.
Era un ser lleno de nervios, ansias y miedo por salir. No quería salir de este lugar, pero tampoco quedarme. Tenía miedo de enfrentar lo que me esperaba fuera.
Seguí a mi padre hasta la entrada de la central de policías para que me dieran mis pertenencias, me cambié y me coloqué mis lentes de sol negros, para luego estar listo y enfrentar a todo lo que me esperara. Siempre con la frente bien en alto.
Al salir pude escuchar a todas las Beliebers reunidas fuera de la central cantando, brindándome apoyo.
Ellas no me habían dejado. Fue lo primero que se me vino a la cabeza.
Subía a la camioneta y saqué la mitad de mi cuerpo por la ventanilla que tenía en el techo, para saludar a todas las chicas que habían esperado por mí. Sin olvidar de sonreír para demostrarles que nada me había afectado, mientras que por dentro estaba roto, pero no era su culpa. Toda la culpa era mía y lo iba a reparar con el paso del tiempo.
Definitivamente tenía las mejores fans del mundo, digo las mejores Beliebers. Me sentía la persona más afortunada del mundo.

Al llegar al hotel donde me estaba hospedando aquí, en Miami, lo primero que hice fue subir a mi habitación para armar las maletas e irme de este lugar, donde solo me traía malos recuerdos.
Íbamos a ir un tiempo a la casa de los Beadles en Atlanta, para encontrar a mi antiguo yo.
Hace un tiempo me había enterado que los padres de mis amigos habían decidido separarse y tomar rumbos diferentes. Era lo único que sabía, por lo que me había comentado Chris cuando había venido a mi mansión. O mejor dicho a mi ex mansión, puesto que, mi representante se había encargado de venderla para luego darme el dinero que me correspondiera y buscar nueva casa que tuviera buena vibra. Aunque ahora me encargaría en dedicarme tiempo para mí.
El viaje no había sido tan largo, ya que, me había dormido todo el viaje. Al bajar del avión nos subimos al auto y el chofer manejó hasta la nueva casa del padre de los Beadles.
Para mi sorpresa la madre de los chicos estaba allí, junto al padre y toda la familia. Me sentía tan bien.
Esto era lo que necesitaba desde hace mucho tiempo, un hogar de familia que estén uno para el otro.
Mi estadía aquí iba a ser de tan solo una semana, para relajarme y poder estar estable tanto emocionalmente como físicamente.
Estaba _________ por lo cual pude notar que la “tensión” que siempre hubo entre nosotras, ya no existía. Podía ver en sus ojos que ahora solo me miraba como si fuera su amigo, eso era bueno.

Me sentía tan mal por todo lo que le estaba ocurriendo a Justin, él claramente no se lo merecía.
Se iba a quedar un par de días en la casa de mi padre. Al enterarse de todo lo que había sucedido, mi madre, habló con Jeremy para que lo trajera a Atlanta y pasara tiempo con nosotros. Era todo lo que necesitaba, tiempo en familia, volver al pasado.
Tenía que olvidar todo lo que habíamos tenido. Actualmente no tenía nada con Cameron, pero como estaban funcionando las cosas, veo algo entre nosotros pronto.
Ojalá las cosas funcionen con él. Era un chico que valía oro. Me había sacado la lotería. Sonreí al pensar eso sobre él. Creo que me estoy enamorando de Cameron y es algo muy bueno para mí.
-¡Hey! ¿en quién piensas pequeña? – Preguntó curioso Justin con una mirada pícara. Sabía exactamente lo que pensaba.
-En nadie. ¿Por qué debería pensar en una persona?- Dije tratando de sonar tranquila, aunque mi tono demostró todo lo contrario.
-mmmm no sé, tal vez porque cuando alguien está enamorado y piensa en esa persona mágicamente aparece una sonrisa como la que tenías minutos anteriores. –Dijo sonriendo. Por más que no quisiera aceptarlo había dado al blanco.
-¿Enamorada yo? Pff pero por favor Bieber, tú sabes perfectamente que no caigo en el amor. –Traté de sonar indiferente.
-Eso mismo dijiste años atrás… dos semanas después nos encontrábamos tu y yo saliendo. –Exclamó para luego salir de la cocina y dejarme con las palabras en la boca.
¿Cómo se acordaba de todas esas cosas? ¿Se seguiré importando? ¡Por dios _________, pon punto final a esta historia y sigue con tu vida por una buena vez! Me reproche, para luego tomar una manzana verde y morderla con cierta dudes.
Cuando estaba aclarando todos mis sentimientos, siempre él viene y me enreda en su juego. No podré seguir con esto, tal vez ni siquiera salga viva en esta semana.
Señor escucha por una buena vez mis plegarias y has que Justin me haga ver las estrellas… Digo, has que Justin me ayude a conquistar a Cameron. Si, era eso.
Joder estaba loca de remate. 

I´ll Never Let You Go [35]

Capítulo treinta y cinco.


-Miami. Part 2- 


- ¡Bienvenidos mis pequeños! – Gritó mi padre con alegría. Se acercó hacia nosotros y nos rodeó con sus grandes brazos en un reconfortable y cálido abrazo. Se sentía bien.
Nos había venido a buscar al aeropuerto nuestro padre, para luego llevarnos hacia su casa, donde íbamos a vivir por esta semana. 
Una mezcla de sentimientos se apoderaba de mi cuerpo. No sabía si estaba feliz, triste, decepcionada o frustrada. Era un cambio nuevo para nosotros, o más bien para mí. Traté de aislar mis pensamientos sobre ese tema, para disfrutar el poco tiempo que me quede aquí.
¿Qué me pasó? ¿Cómo pude caer tan bajo? ¿Qué pensarán mis fans de mí en este momento?
Su ídolo estaba encerrado entre cuatro paredes, por lo cual una de ellas eran solo rejas. Estaba en la cárcel.
Me arrepiento tanto en este mismo momento, debía haberle hecho caso a mi madre, a Selena, a mi manager… a todo el mundo. No debía haber tenido amigos de mala junta. Soy un desastre.
Estaba más que claro que este iba a ser el fin de mi carrera. Estaba perdido. Aunque no me importe tanto eso en este mismo instante. ¿Que pensaran de mí, mis Beliebers? Joder había metido la pata, pero bien profundo, la había cagado.
Me senté en el banquillo del rincón, apoyando mis codos en mis rodillas mientras tiraba fuertemente mi cabello. Quisiera despertarme y pensar que solo fue una horrible pesadilla.
Soy el peor ídolo del mundo.
Ni siquiera sé si sigo siendo el ídolo de mis chicas. Seguramente deben estar decepcionadas de mí.
No las merezco.
Pude reconocer a lo lejos la voz de mi padre. Había venido por mí. Ojalá nadie supiera que estaba en la cárcel. Ojalá esos malditos paparazzi no me hayan visto. Era lo único que pedía, aparte de que mis Beliebers siguieran existiendo.
Escuché pasos acercándose hasta mi celda donde me encontraba. Levanté la vista y lo vi allí parado con sus típicos pantalones de algodón y su musculosa que le hacía resaltar sus formidos brazos. Estaba mirándome con una cara de desaprobación, una cara de decepción.
Tranquilo padre, yo también estoy decepcionado de mí mismo. Pensé.
Caminé hacía las rejas, para ver si me sacaban de esa pocilga.
- ¿Me van a sacar de aquí? – Pregunté preocupado. Fue inevitable ver cómo me miraba, sus ojos se encontraban opacos, ya no existía ese brillo que tenía al mirarme.
-No. Pagué tu fianza, pero dicen que te dejaran unas ocho horas más para que recapacites y aprendas lo mal que hiciste en hacer esa carrera. ¿No ves que pudiste a ver matado una persona? ¿No pensaste que pusiste tu vida en riego? ¿Eres estúpido o qué? – Expulsó mi padre con cierta angustia.
La verdad es que no me había puesto a pensar sobre eso. Tal vez si no me arrestaran en este momento yo estaría metido dentro de una bolsa negra sin vida.
A lo mejor fue lo mejor que me hayan metido preso. ¡Auch! sonaba tan mal decir esa palabra.
-Bueno, muchas gracias. –Fue lo único que logré articular. No iba a responder sus preguntas. Di media vuelta resignado y me senté donde minutos anteriores me encontraba.
Ojalá todo esto hubiera sido una broma pesada… Lamentablemente no lo era.
-¿¡cómo que está en la cárcel!? – Grité exaltad. Esto no podría estar pasando. Todo debía ser una noticia falsa para dejarlo mal parado como otra veces. Me dije a mí misma.
No lo podía creer. Busqué mi laptop y la prendí. La porquería esta tardaba demasiado. Busqué mi teléfono desesperada, hasta que lo encontré debajo de la cama (no pregunten como llegó hasta ahí) entré a google y tecleé a la velocidad de un rayo “Justin Bieber” en segundos me iban aparecer sus últimas noticias.
Lamentablemente era cierto.
“Justin Bieber fue arrestado por conducir bajo efectos de sustancias”
El cantante canadiense de tan solo 19 años se encontraba en esta madrugada manejando su coche lujoso a toda velocidad. Al parecer se dice que estaba drogado y borracho, pero nada está confirmado por el momento.
Que decepcionadas deberán estas sus Beliebers.
¿Tomará serias medidas sobre el caso?
Apenas terminé de leer la noticia quedé inmóvil frente mi celular. Joder esto no puede estar pasando.
Cuanto te dan una mala noticia lo primero que hace el cuerpo humano es negarlo.
No lo podría creer, mi ex novio estaba metido en la cárcel. 

I´ll Never Let You Go [34]

Capítulo treinta y cuatro. 


-Miami.- 


- ¿Ya estás? - Preguntó mi hermano desde el otro lado de la puerta.
- ¡Ya Voy! - Exclamé frustrada. Ahora no podía cambiarme en paz. Terminé de colocarme mi gorrito de lana y ya estaba lista. 
Me había puesto un jean azul, unas botas negras con muy poco taco, una remera mangas largas lisa y un tapado blanco, para cubrirme y protegerme del frío. Terminé de ponerme un par de guantes y tomé mi valija, para luego salir de mi habitación e ir directo hacia el aeropuerto con Chris.
- ¿Llevan todo lo necesario? - Preguntó mi madre por décima vez. Me daba pena dejarla, pero necesitaba descansar y conocer lugares nuevos. De todas formas no se iba a quedar sola, tiene su novio que la va acompañar en todo.
-Si mamá, tenemos todo. Ahora si nos permites debemos irnos, ya llamaron a nuestro vuelo. - Dije, para luego depositarle un gran beso en su mejilla derecha y un gran abrazo, para luego poder seguir con nuestro camino.
- Vamos toma solo una copa más. - Exclamó Lil sosteniendo dos vasos de Vodka. Si más bien lo recuerdo, había tomado como si fuera agua.
Todo me daba vueltas, no podía reconocer en donde estaba, pero eso no me impedía que tomara u
Vaso más de la bebida. La tomé entre mi mano izquierda e hice fondo blanco.
Vi como dos muchachas venían aproximándose hacia la mesa donde nosotros estábamos. No eran hermosas, pero tenían un cuerpo que cualquier hombre caía embobado a sus pies. Y yo no era la excepción.
-Hola lindura. - Dijo la chica más baja de estatura, igual era más alta que yo.
-Ho…ola. - Dije. Traté de articular, pero no podía, ya que, la bebida estaba haciendo efecto en mí.
No se cómo pasó, pero de un momento a otro pero la joven se encontraba manejando mi auto. Joder sí que estaba perdido. Me dolía la cabeza como nunca, ya no veía doble gracias a dios, pero no me encontraba en mis cinco sentidos.
-Vamos bebé aceptemos la propuesta - Exclamó la rubia. No era rubia natural, pero era una rubia teñida o castaña. No logré distinguir por la escasa luz de las calles de Miami, de todas formas no me importaba.
-Bueno. - Dije no muy convencido. Correr una picada en medio de las abandonadas calles de Miami, no me gusta mucho la idea, pero si no me queda otra alternativa.
No es por miedo que me agarre la policía, si no que tengo miedo de atropellar alguna persona indefensa que se le ocurra cruzar la calle.
¿Qué más da?
Subí a mi auto en la parte del conductor y lo encendí, haciendo que el motor rugiera lo más fuerte posible, para demostrar que Bieber siempre gana. Tres personas más ubicaron sus coches al lado del mío e hicieron lo mismo que yo.
Ya estaba todo listo. Iba a competir en una picada absurda. No había vuelta atrás. 

I´ll Never Let You Go [33]

Capítulo treinta y tres. 


-Cameron.-


Apenas salí de la ducha, comencé a vestirme con mi pijama. Iba a esperar a mi amiga para comenzar a cambiarme, necesitaba de su opinión. 
Pasaron aproximadamente quince minutos y la rubia ya se encontraba en mi habitación. Había traído todo lo que le había pedido, o mejor dicho, lo que íbamos a usar. 
Mientras Payton se daba una ducha en mi baño, yo aprovechaba para secar y alisar mi cabello, para que mis ondas naturales desaparecieran sin dejar rastro alguno.
Mi amiga me maquilló y me peinó. Nada de otro mundo. Mi rostro permanecía natural, solo un poco de base, rimel, delineador y lápiz labial rojo, para resaltarlos y darle un poco de vida.
Mi cabello estaba completamente lacio, ya que, no quería llamar mucho la atención.
Por el otro lado Pay había decidido optar por algo más extravagante. Se había hecho una trenza cascada. Su maquillaje era hermoso, se había pintado los ojos con sombra y delineador negro, haciendo resaltar sus hermosos ojos celeste cielo, también resaltaban sus enorme pestañas rubias. Era toda una muñeca.
La verdad no podía explicar ni describir lo hermosa que se veía. Pero todavía faltaba el vestuario.
Estábamos en invierno, pero el ambiente de cualquier club nocturno era cálido. Así que tendríamos que vestir con un conjunto no tan abrigado.
Como yo no era de salir a fiestas, solo salía a las del colegio. Suena patético, pero era la verdad. Había decidido que mi compañera eligiera mi atuendo para esta noche.
Me sentía un poco nerviosa, no sabía que iba a pasar esta noche y eso me desesperaba demasiado. Solo rezaba a Dios en mi interior que Pay no me eligiera algo tan demostrativo o escotado.
Mientras la muchacha rubia lanzaba de un lado a otro ropa, ________ permanecía sentada en una esquina de su gran cama mordiéndose su labio inferior. La pobre estaba aterrada.
Luego de cinco minutos Payton, había encontrado el conjunto perfecto. Era sencillo, pero sexy a la vez. Consistía en un jean negro ajustado adornando los bolsillos delanteros por tachas y un crop top rojo. Mi vestuario era perfecto. El top debaja ver gran parte de mi vientre plano. Era demasiado corto, ya que, llegaba tres dedos bajo mis pechos.
Sin duda era hermoso. Mi madre me lo había regalado, pero nunca lo había usado. Ahora entiendo el porque.
Sin protestar me coloqué las prendas para luego ponerme los zapatos taco alto, pero de color negro. Eran como botas pero solo llegaban hasta el tobillo. Tenía unas tachas que lo adornaban igual que el pantalon.
Estaba casi listo, solo me faltaba colocarme mi chaqueta negra de cuero y mi celular.
Pay se había colocado un top azul eléctrico con una pollera al cuerpo. Sus zapatos eran taco alto. Similares a los míos. Ella decidió no llevar abrigo, a lo que a mi me llamó un poco la atención. Estaba nevando en toda la ciudad y ella decide ir con un top de verano y sin una campera. Sin que se diera cuenta tomé un buzo mío y lo llevé conmigo. Lo iba a guardar en mi camioneta.
Sin más que hacer, salimos de la casa y nos subimos a mi auto. Inmediatamente el frío entraba por debajo de nuestras prendas. Estaba helando.
Encendí la camioneta junto con la radio y manejé hacia el club.
Todo el trayecto permaneció en completo silencio. Apenas llegamos al establecimiento, busqué con mi mirada algún lugar para estacionar. Divisé uno cerca de una Bugatti negra. Me dirigí hacia allí y lo estacioné. Apagué el motor de la camioneta y me quedé en el por un momento. Payton al ver que no bajaba del vehículo entró nuevamente.
- ¿Que pasa ______? - preguntó la rubia.
- Nada, solo me quedé pensando unas cosas. - Dije para luego salir del vehículo, no sin antes dejar mi abrigo en la parte trasera. Ni yo sabía lo que me pasaba. No era nada malo, si no, que me sentía rara viniendo a estos lugares. Ya me daba lo mismo, ya que, estaba aquí y tenía que disfrutar.
Me acomodé mi vestimenta y mi cabello para luego caminar hasta la entrada junto con Payton.
No era un boliche, pero tampoco era un Bar. Era una mezcla de los dos, pero grande. Apenas entramos lo único que me llamó la atención eran los muchachos. Las luces azules y la oscuridad no me dejaban ver con mucha claridad, pero lo poco que notaba era que todos estaban demasiado buenos. Aproximadamente tenían entre veinte años y veinticinco. Perfectos.
Después de babosearme un rato me dirigí con mi amiga hacia la barra de tragos. No iba a tomar demasiado, ya que, tenía que manejar de regreso. Por lo que tenía que moderarme.
—¿Que van a pedir bellas damas? — Preguntó el barman. Era apuesto. Joder todos los hombres aquí eran jodidamente caliente. ¡_______ contrólate mujer por una buena vez!
— Dos vasos de whisky. — Respondió Payton rápidamente, sin darle mucha importancia. Ella sabe perfectamente que el Whisky no me gusta. Lo hace a propósito. Esta mujer me quiere emborrachar y conseguirme un muchacho. Yo también quiero eso, pero estando en mis cinco sentido. Dios, al llegar la mataré.
El barman trajo nuestro pedido y los depositó en la mesa frente nuestra. Pay pagó por los tragos, pero no sin antes de coquetear con el muchacho. Frustrada, tomé el vaso en mi mano y lo llevé a mis labios para tomarlo en un solo trago. Una mueca de disgusto se asomó en mi rostro, dejando en evidencia que esta bebida no era una de mis favoritas.
— Nunca había visto a una chica tomar de esa forma. Tu rostro me dice que no te agrada. Prueba algo con menos alcohol. — Dijo un chico alto. Levanté mi mirada para mirarlo a los ojos. Pelo castaño, ojos verdes o azules, no lograba distinguirlos, pero era muy hermoso. Tenía el peinado como el de Justin, aunque no tan perfecto. Mierda. Ahí yo de nuevo comparando. ¡Idiota has algo!
El pobre chico estaba parado sonriendo como un tarado, wow que sonrisa tan perfecta. Era un dios griego.
— Debería. — Respondí con una sonrisa boba. Este debe tener a cualquier chica a sus pies. Que hermoso que es.
Afirmativo. Me estaba poniendo estúpida, por un chico que ni se su nombre ni edad hasta puede ser un ¡violador! Aunque pensándolo bien, por lo bueno que está no sería una violación.
— Me llamo Cameron y ¿tu hermosa? — Preguntó el castaño. ¡Hermosa! ¡Joder me llamó hermosa! Este chico era perfecto. Sonreí y le contesté.
— ________. — El muchacho me devolvió la sonrisa. Tomó una silla y se sentó al lado mío, ya que la barra no permitía que se sentara al frente mío.
— ¿Que hace una chica como tú tan sola en un lugar así? — Preguntó, mirándome hacia los ojos. No veía mi escote. Suma muchos puntos.
— En realidad no estoy sola, vine con una amiga. — Finalicé.
Y fue así como transcurrió toda la noche. No solo hablé con Cameron, si no que bailamos y nos pasamos nuestros números para mantener el contacto.
Era un chico dulce gracioso y muy caballero. Sumaba muchos puntos. Me hizo reír y sonrojar casi toda la noche. Valía la pena, definitivamente.
Ya era hora para que me marchara hacia mi casa. Volví sola, ya que, Payton se había encontrado con su ex novio y estaban muy cariñoso, demasiado, diría yo. Seguramente iba a ir a la casa del ex, discutir por que él la besó e iban a tener ese momento tan caliente. Como siempre. A lo que no me llamó mucho la atención.
Me faltaban varios kilómetros para llegar a mi destino. Tenía la vista media borrosa, pero aun así podía manejar.
Guardé el auto en el garaje y entré corriendo a mi casa. Hacía mucho frío. Me quité mis botas para no despertar a nadie y me dirigí hacia ni habitación.
Tenía mucho sueño, casi estaba por amanecer. Sin pensarlo me tiré en el medio de mi cama y mis ojos se fueron cerrando. Hasta que finalmente me dormí.
— ¡Despierta maldita perezosa!
Me levanté exaltada. No sabía que pasaba, pero unos gritos me despertaron. Era Chris.
— Que te pasa idiota, no ves que estaba durmiendo. — Grité enojada. El maldito solo sonreía con malicia. Estaba parado encima de mi cama con unos almohadones, que seguramente los utilizó para pegarme.
— No pasa nada, solo venía a decirte que mañana nos vamos Atlanta a lo de papá. Arma tus valijas nos vamos a quedar una semana. - Contestó con un tono de emoción en su voz.
¿¡Atlanta!? ¿¡Mañana!? Y no me avisaron.
— Está bien, ahora vete de mi cuarto. — Contesté molesta. Tenía la voz ronca, un poco más y parecía un camionero.
Tomé mi celular para comprobar que hora era. Tres de la tarde. Por lo menos había dormido. Lo dejé en la mesita de luz. Y me refregué la cara con cansancio. Aún tenía sueño.
Me iba a dar una ducha, eso me quitaría el sueño.

I´ll Never Let You Go [32]

Capítulo treinta y dos. 


-Busco novio-

Esperé por más de media hora y mi amiga aún no llegaba. Ni siquiera una llamada o mensaje explicando su demora, era como si la tierra se la hubiera tragado. Seguramente se le ha hecho tarde o tuvo algún inconveniente muy importante, para no explicar su gran demora.

Me sentía mal, pero no por algún problema si no por lo que los otros podrían llegar a pensar de mí. Una joven muchacha sentaba en una mesa para dos personas en una esquina aislada de cualquier persona. Sería raro.
No dude ni un segundo cuando me levanté de mi asiento y tomé mis cosas para ir por comida rápida. Tenía mucha hambre, por lo que mi estómago comenzaba a quejarse.
Subí a mi camioneta y manejé hasta el primer Automac para pedir mi orden y saciar mis necesidades.

La tarde transcurrió normal, como cualquier día. Había traído un poco de trabajo a mi casa, para no perder el tiempo.
Tenía que seleccionar algunas prendas para que combinaran. Hice mi trabajo lo mejor posible, ya que, el desfile iba a depender todo de mí. Me sentía orgullosa. Una vez que logré finalizar mi labor, guardé todos los diseños en la carpeta para luego ponerlo dentro de mi bolso.

Estaba parada en medio de mi habitación sin saber que hacer, estaba aburrida. Hasta que de repente se me vino a la cabeza una personita, Justin. Sin perder un segundo más fui a buscar mi computadora para navegar por Google. Allí me iba a decir todo lo que había echo en sus última veinticuatro horas. Con solo darle click a la primera noticia, ya sabía que él estaba en Miami.

Una sonrisa se adueñó de mi rostro. Lo veía tan feliz… Me hacía tan feliz. Aunque ya no tengamos contacto.
Todo por mi culpa, todo por mis malditos celos y mi orgullo. Él tenía derecho de ser feliz con la persona que él eligiera. Total de los errores iba aprender.

En este mismo instante me siento estúpida. Tendría que estar arreglándome para salir a bailar con mis amigas o ir algún bar. Pero no. Estoy sentada en mi escritorio buscando información sobre mi ex. Suena medio escalofriante, como si fuera una loca psicópata.

Cerré todas las pestañas y apagué mi laptop. Hoy iba a salir a divertirme.
Tomé mi móvil y marqué el número de Pay, recién al cuarto pitido ella contesta.

-Hola. – Dijo con una voz gruesa. Seguramente estaba durmiendo. Eso me pareció raro, ya que eran las 18:35 de la tarde.

-Hola Pay. – Dije. No esperé ni un segundo a que contestara para preguntarle sobre mi idea.

-Te quería preguntar si ¿Quieres que salgamos esta noche?- Le pregunté, a lo que mi amiga soltó un grito demasiado fuerte u chillón a través del móvil. Inmediatamente lo alejé de mi para que no me quedara sorda. Exagerada.

- ¿¡Enserio, no estarás haciéndome una broma de mal gusto!?- Preguntó Pay. ¿Tan raro era que yo quisiera salir? No creo.

-Te estoy hablando enserio, solo dime si quieres o no. Tan fácil como te lo dije lo puedo cancelar. – Finalicé. Soné muy grosera. Pero me molesta mucho que no me crean y me den una y más vueltas.

-Tranquila corazón, no este de mal humor que así no conseguirá ni un chico. – Exclamó con un tono bromista. Muy graciosa.

-Lo voy a dejar pasar solo por esta vez, por que tengo muchas ganas de salir. Trae ropa y accesorios que en menos de veinte minutos tienes que estar bañándote en mi casa. Un beso enorme ¡te espero! – Sin recibir un pero corté la llamada, para tomar una ducha rápida.

Estaba muy feliz. Iba a salir después de tanto tiempo. Necesito conocer a gente nueva, quiero tener un novio. Y eso es raro… muy raro.

Sin más, me despojé de cualquier prenda que cubriera mi cuerpo y entré a ducharme. 

I´ll Never Let You Go [31]

Capítulo treinta y uno. 

-Almuerzo.-

Todo lo que había pasado el día anterior me había dejado pensando. Traté de concentrarme en mi trabajo y dejar que todo pensamiento que tenga que ver con lo ocurrido anteriormente no me atormentara. Ni en el trabajo me podía despejar. Mi mente necesitaba un respiro de cualquier tipo de pensamiento. Definitivamente necesitaba unas vacaciones.
No quería irme lejos, ya que mi situación económica no estaba para tomarme varias vacaciones en un solo año. Así que decidí hablar con mi padre. A lo mejor me haría un lugar en su casa en Atlanta.
Necesitaba despejarme.
No soy el tipo de chicas que cuando tienen cualquier de problema, sea pequeño o grande, se toman vacaciones para tratar de esquivarlos.
Hoy apenas saliera del trabajo hablaría con mi padre.
Pasé toda la mañana concentrada en mi trabajo. La cantidad de papeleo que tenía en la oficina me había ayudado y mucho.
Solo me faltaba una hora para encontrarme con Pay en nuestro bar preferido. Íbamos almorzar juntas, para luego ir hacia mi casa y charlar toda la tarde sobre nuestras vidas aburridas.
Faltaban quince minutos para terminar mi horario laboral, pero estaba cansada, por lo que decidí salir un rato antes. No creo que mamá se enoje, igual no se va a enterar. Eso espero.
Tomé mi tapado junto con mi móvil y las llaves de mi camioneta, para salir y encontrarme con mi mejor amiga.

Al llegar al local traté de divisar a Pay, pero no la encontré. Entonces me di cuenta que había llegado un rato antes. Eso significa que yo elijo la mesa.
Tomé Asiento en una mesa para dos personas junto a la ventana, donde se podía ver todo el hermoso paisaje cubierto por una fina capa de nieve. Era tan bonito.
Apenas me senté la camarera se acercó hacia mi mesa para pedir la orden, pero le dije que estaba esperando a una amiga. Por lo que la muchacha se retiró inmediatamente, para volver más tarde.

I´ll Never Let You Go. [30]

Capítulo treinta.
-Para bien o para mal.-


Últimamente mis días eran los mismos de siempre. No se basaba en otra cosa que no sea de trabajo, aburrimiento y estar encerrada en casa, por culpa de las fuertes tormentas de nieve que había. Está era mi rutina, y ya me estaba cansando. Necesitaba un día de shopping o aun que sea juntarme con mis amigas.
Hoy era un lunes veinte de Enero. Estaba comenzando una semana nueva, pero igual a las anteriores, salvo por un pequeño detalle. Le había pedido a mi madre que me dejara este día libre para salir con mis amigas y ponernos al día, de lo cual ella no protesto y aceptó con una sonrisa.
Me encontraba en mi habitación decidiéndome que ponerme para salir. Después de una larga búsqueda encontré el atuendo perfecto. Un par de jean azul oscuro, un par de botas negras que llegaban una palma bajo mi rodilla, una remera color crema acompañada por un estampado de un perro francés y por último un tapado negro que llegaba un poco más debajo de mi cadera. Alisé mi cabello y ya estaba lista. Antes de salir de mi habitación me coloqué un par de gota de mi perfume y tomé mi bolso junto con mi móvil.
Bajé hacia la planta baja de la casa y busqué las llaves de mi nueva Range Rover blanca. Una vez con todo en mano decidí salir de mi casa para dirigirme hacia mi nueva camioneta. Apenas salí de mi casa pude notar como una fría oleada rodeaba mi cuerpo, dándome un leve escalofrío. El invierno de Canadá no era muy lindo que digamos. Era solo bueno para dormir y pasar los días metidos dentro de nuestra casa sentados frente la chimenea mientras calentaban nuestros cuerpos. Los viejos recuerdos comenzaron a invadir mi mente. Aquellas vacaciones de invierno que solíamos pasar en familia. Aquellas viejas charlas y sobre todo cuando en verdad éramos una verdadera familia unida. Tengo que admitir que nunca me hubiera imaginado lo que pasó con mi padre. Por más que me hubieran dicho, nunca les hubiera creído.
Traté de alejar aquellos recuerdos de mi mente. Me hacía mal pensar en esas cosas. No podía negar que extrañaba a mi padre. La separación no fue tan dura como pensamos, no nos afectó demasiado a nosotros. Pero a mi madre sí. Debo dar gracias a dios que aquella mujer encontró a una persona que podrá acompañarla, no digo por el resto de su vida, pero si por el momento. A lo mejor mi padre no era el amor de su vida.
Y fue ahí cuando me di cuenta que todo pasa por algo en la vida. Nada pasa porque sí. Poco a poco comenzó a caerme la ficha. A lo mejor lo que pasó con Justin fue para mi bien. El destino trata de decirme que él no es el indicado, que no es el amor de mi vida. Que solo es un amigo, que no servimos como una pareja.
Todo pasa por algo en la vida. Lo único que sé, es que el destino no nos quiere juntos. Verdaderamente debo superarlo.
A veces pienso que soy masoquista porque siempre trató de pensar mi futuro junto a él. Cuando a lo mejor mi futuro es con otra persona. Debo abrir mi corazón hacia otra persona y dejarte ir Biebss. Ya es hora de buscar mi rumbo.
Con solo pensar un futuro sin él mi corazón se rompía, pero por más que duela a lo mejor sea cierto. Tendré que olvidarte tarde o temprano. Aunque ya sea demasiado tarde, porque estas dentro de mi corazón desde hace aproximadamente cinco años. No será nada sencillo sacarte de ahí o al menos tratar de mirarte como simples amigos.
Mi vida es completamente un desastre.
De tanto pensar, no me había dado cuenta que ya estaba a tres cuadras del centro comercial, donde me iba a encontrar con mi mejor amiga. Trataría de contarle todo lo que pensé en este momento, ella me ayudaría un montón.
Debo admitir que Payton da muy buenos consejos, no solo eso, sino que sé que puedo confiar en ella.
Aparqué mi auto en el estacionamiento, apagué el motor y salí de él para poder entrar al establecimiento.
Apenas me bajé de mi camioneta, sentí como nuevamente el frío de Canadá me abrazaba haciéndome sentir como el viento fresco se mentía dentro de todo mi abrigo. Había parado de nevar, pero aún seguía helando. El día estaba oscuro a pesar que eran recién las dos de la tarde. Parecía como si estuviera por anochecer.
Al entrar lo primero que hice fue dirigirme hacía el patio de comidas traté de divisar a mi amiga sentada en una de las mesas cerca de Mc donald’s . Ya me estaba dando cuenta que allí íbamos almorzar.
-¿Ya has pedido por mí?- Pregunté haciendo que ella diera un pequeño grito de sorpresa. No tardó mucho en levantarse de su asiento para rodearme en uno de sus abrazos que tanto extrañaba. Una vez que me soltó de sus brazos tomé asiento frente de ella.
-Hola amiga desaparecida ¿no piensas saludar antes de preguntarme si ordené nuestra comida?- Dijo haciéndose la ofendida. Yo solo solté una leve carcajada. Tenía razón primero debía saludar antes de atacarla con mis preguntas.
-Disculpa Pay, pero es que tengo un hambre que sería capaz de comerme toda la comida del mundo. –Respondí. Dándole a entender que tenía un hambre enorme.
-No te hagas drama pedí nuestras órdenes. En un rato tengo que ir por ellas. Mientras tanto espérame que voy a ir por ellas. –Dijo para luego ir por nuestra comida.
Payton había traído nuestra comida. Comimos mientras yo le contaba como la había pasado en mis pequeñas vacaciones en Los Angeles. No dudé en contarle sobre lo sucedido en la noche de Halloween y sobre lo que había pensado en la camioneta minutos atrás.
Sus concejos no fueron malos. Fue realista por lo cual me hizo sentir un poco mal, porque tenía toda la razón del mundo. Como ella lo había dicho, tenía que olvidarlo. Tenía que ponerle un punto final a mi pasado y comenzar a escribir mi presente para tener un buen futuro.
Después de nuestra charla, dimos vueltas por todo el centro comercial para comprar ropa nueva y quitar toda nuestra angustia. No solo yo tenía mal de amores, si no que a ella le pasaba algo similar.
Nuestros pies ya no daban más por el cansancio. Por lo cual, decidimos irnos cada una a nuestras respectivas casas. Habíamos quedado que nos íbamos a juntar el viernes para hacer nuestra noche de chicas. Por más que estuviéramos “grandes” para hacer esas cosas, nunca nos íbamos a cansar. Era como un ritual para nosotras.
Al salir del lugar me di cuenta que había oscurecido peor que antes. El frío era más potente que antes y una capa blanca adornaba toda la calle. Traté de caminar hacia mi camioneta con tantas bolsas que tenía colgando en mis brazos. Abrí la puerta de la parte trasera y guardé todas mis pertenencias, para luego manejar hacia casa.
Bajé todo del auto y lo trasladé a mi cuarto para luego colocarlo en mi armario.
Hoy había sido un día muy agotador, pero muy bueno. Había revivido viejos tiempos. No solo eso, sino que abrí mi mente y me di cuenta de lo que me estaba sucediendo.
Por una vez en la vida pensé sobre mi pasado, mi presente y mi futuro. Nunca iba a poder mirar hacia adelante si seguía viviendo mi pasado.
Por lo tanto debo decir que después de muchos años me di cuenta de lo que me estaba pasando. Estaba viviendo en el pasado en vez de vivir mi presente.
Era hora de terminar mi pasado y comenzar con mi presente. Pero lo que no sabía es que en días todo iba a cambiar. Para bien o para mal. 

I´ll Never Let You Go [29]

Capítulo veintinueve. 


-Nuevo Año-

El día había pasado muy lento. Me había pasado toda la tarde viendo películas de amor. En total había visto siete. 
La casa se había mantenido vacía hasta la hora de la cena, que fue cuando llegó mi madre con mi hermano. Habían traído comida china para cenar. Cenamos como una familia normal. 

El sueño se iba apoderando de mí. Me di una ducha y me acosté a dormir. Seguramente tendría algo más divertido que hacer.
Los días iban pasando muy rápido, en un abrir y cerrar de ojos ya nos encontrábamos comenzando el mes de Enero. Ojalá este sea mi año.
El frío se hacía sentir cada vez más fuerte en Canadá. Ya ni salía de mi casa, por las tormentas de nieve. No se podía circular por las calles, ya que estas se encontraban congeladas.
Christian ya había comenzado su último año de preparatoria. Pronto iba a terminar con sus estudios. Mientras que yo, no sabía que iba a estudiar. Por ahora solo iba ayudar a mi madre con la empresa.
El despertador sonó haciéndome saber que tenía que levantarme para ir a trabajar. Me levanté de mi cama y fui directo hacia el baño, para darme una liguera ducha.

-Entonces lleva estas carpetas al segundo piso y dásela a Caroline la secretaria del piso. – Dijo mi madre, para luego entregarme varias carpetas negras. Tenía que llevarlas hacia el otro piso. Las tomé con mucho cuidado, sin que nada se callera al piso, y me fui a tomar el ascensor.
La mañana se me pasó volando. La verdad es que siempre digo que las mañanas no duran mucho tiempo.
A la hora del almuerzo decidí ir por comida rápida, para luego emprender viaje hacia mi casa. Comí en el living de la casa mientras miraba televisión.

Había pasado mucho tiempo desde que no hablaba con Justin. No es porque no me llamaba si no porque yo no contestaba sus llamados. No me arrepiento de nada.
Yo le aconsejé sobre Selena y le dije que se alejara de ella, no porque no quería que volviera con Justin, si no que ella lo manejaba como un muñeco de trapo.
Pobre él no se da cuenta que la muchacha lo gobierna. Justin te tienen de la correa.

Y la misma historia se repite. Justin parece que ha vuelto con Selena. La verdad ni que lo que son, con tantas idas y vueltas prefiero enfocarme en mis problemas. Ahora en mi trabajo, es temporal, ya que, quiero diseñar ropa. Mi madre me prometió que me iba ayudar en todo lo que ella pudiera, por lo cual lo tomo como un acto sumamente agradable y tierno. Aunque es su deber maternal, ayudar a sus hijos.
Luego de haber acabado mi almuerzo tiré los restos a la basura y me dirigí hacia mi cuarto, para colocarme ropa cómoda.

Decidí ponerme mi pijama blanco con corazones rojos y mis pantuflas rojas que hacían juego. Tomé mi Laptop y navegué por la web toda la tarde. 

I´ll Never Let You Go [28]

Capítulo Veintiocho. 


-Navidad.- 


Hoy era navidad. Toda la familia se iba a reunir en nuestra casa. Íbamos a comer la famosa cena y disfrutar un rato en familia, como en los viejos tiempos. 
Había venido mi hermano mayor desde Atlanta “su nuevos hogar” desde que vivía con papá no manteníamos mucho el contacto. 
Según mi madre hoy iba asistir a nuestra cena su nuevo novio Adam, tenía nombre de un chico joven. Ojalá no sea un muchacho que tenga menos de treinta años, si no sería horrible. Eso no quiere decir que mamá sea grande, pero no era adecuado para una mujer que soprepasaba los treinta y pico andar con un chico que podría ser mi hermano. Además de espantoso sería raro, demasiado. 
Mierda estabamos a horas de la gran cena y no tenía que ponerme. Me va agarrar una crisis nerviosa en cualquier momento. Busqué en mi guardarropa si había alguna prenda elegante, sexi, pero fina al mismo tiempo y obviamente que no haya estrenado. Después de un largo rato de estar tirando todo encontré un vestido negro al cuerpo con un escote corazón, me llegaba por encima de la rodilla, una palma más arriba. Busqué unos zapatos que combinaran con estos. Había encontrado unos zapatos rojos casi tirando a bordo, eran hermosos, tenian plataforma en la parte delantera con un taco aguja que te morias de lo hermoso que eran. A veces me preguntaba en donde compraba esta ropa, no la había visto nunca. 
Una vez con mi atuendo listo lo coloqué en los pies de mi cama, para luego dirigirme hacia el baño y darme una ducha rápida. 
Al salir sequé todo mi cuerpo con mi toallon verde manzana y me pasé crema por mis piernas, para hidratarlas. Tomé un short de tela color rosa con una remera de tirantes del mismo color, pero con un estampado de letras blancas que decía “PINK”. Era de Victoria Secret's. Sequé mi cabello y lo alisé con la planchita, haciendo que todas mis ondas naturales desaparecieran por completo. Luego decidí hacerme una trenza que naciera desde la raíz de mi flequillo y cayera hacia un costado. Para mi suerte me había salido el peinado, eso que era mi primera vez que lo hacía. En este mismo momento agradezco a la chica del video tutorial que me enseño. Maquillé mi rostro, muy poco, ya que me gustaba estar siempre sencilla. Apliqué base para ocultar las imperfecciones, rimel para arquear mis pestañas y para finalizar un labial rosa pastel para darle color a mi rostro. Una vez ya maquillada me pellizque mis dos mejillas para darle un rubor natural. Lista caminé hacia mi cama y tomé el vestido para colocarmelo y por ultimo mis zapatos. Estaba perfecta. 
Di una última mirada al espejo para verme el cuepo completo. Estaba delgada y media pálida, tenía el rostro perfecto y el cuerpo, bueno es mi cuerpo. No entiendo como no le gusto a Justin, seguro deben ser mis cachetes, o este rollito que estuvo toda mi vida, tal vez sean mis piernas de flamenco, o es por que sea yo. Ya esta _______ él te superó ahora es tu turno de hacerlo. 

Rocié mi cuello con mi perfume, para luego bajar hacia la planta baja en donde se encontraban mis dos hermanos viendo televisión. A mamá no la he visto. 
- Christian donde está mamá? - Pregunté parandome frente al plasma, tratando de obstruirles la vista de lo que sea que estaban mirando. Él solo frunció en seño. Mocoso. Pensé. - Esta en la cocina arreglando la cena para cuando viniera nuestro nuevo padre. - Dijo en un tono burlón. Yo solo me limité a darle una mirada asesina por lo cual el solo respondió dandome una sonrisa de tonto. Pero que se piensa al decir que ese hombre iba a ser nuestro padre, no no no no. Christian estaba loco, seguramente lo hacía para molestarme. Di media vuelta y me dirigí hacia donde mi madre supuestamente estaría. Y si, allí estaba. Ya estaba vestida, muy elegante, pero bonita con su cabello rubio ceniza recojito por un peinado que solo ella sabía hacer. Estaba verdaderamente hermosa. Una sonrisa se adueño en mi rostro al verla tan arreglada y feliz. Esa mujer se lo merecía, demasiado. 
Ayudé a mi madre a poner la mesa, ya que las chicas que se ocupaban de todo estaban seguramente por cenar con sus familias. Media hora más tarde el portero sonó haciendonos saber que el guardia que cuidaba nuestra casa había hecho pasar al novio de mi madre. Muy entusiasmada ella fue abrir la puerta. Nos puso al lado del sillón todos mis hermanos parados como soldados de menor a mayor. Yo estaba en el medio. 
Escuchamos como mi madre se iba acercando y mi nervios invadieron mi estómago. ¿Como sería en novio de mi madre? 
Un hombre de pelo castaño claro medio robusto gracias a sus musculos que se ocultaban bajo ese traje elegante azul. Era hermoso, su mirada tan penetrante que te miraba con esos ojos azules acusadores. Era un dios griego. ¡Carajo! Que buen gusto tenía mi madre. 

Luego de presentarnos fuimos hacia en comedor y comenzamos a cenar. No faltaron las preguntas. Según el nos había comentado tenía treinta y seis años, era dueño de una cadena de hoteles. Era divorciado y tenía una hija de ocho años llamada Anabella. 
Me caía bien el hombre. Con tal de que no lastimara a mi madre todo estaría bien. 

La noche pasó en un abrir y cerrar de ojos. Yo ya me encontraba acostada en mi cama tratando de dormir, pero no podía. Di varias vueltas en mi gran colchón hasta que pude conciliar el sueño. 
Un ruido espantoso entraba por mis oídos haciendo que mi cabeza doliera. Era mi celular. Busqué con mi mano mi móvil y atendí la llamada sin verificar quien era. 
- Hola. - Dije con una voz ronca y adormilada. - Hola pequeña. - Dijo un chico al otro lado de la linea. Seguramente debe estar con su maldita sonrisa de chico perfecto. - Feliz navidad bella durmiente, aunque ya es medio tarde para dormir. - Dijo el rubio. Y tenía razón aunque no sabía que hora era. - ¿Qué hora es? - pregunté bobamente. No se pero cada vez que hablaba con él parecía un Bambi, me ponía tonta. - Son las tres de la tarde.- Dijo. -Wow, ya debo levantarme. – Exclamé con un tono burlon. Mierda me había dormido. Escuché una risa del otro lado,pero no era de Justin. Era de otra persona. - ¿con quien estas bieber? - Pregunté tratando de sonar normal, pero un poco de rabia se había notado en mi voz. - Tranquila solo estoy con Selena. Solo llamaba para saludarte y decirte feliz navidad que todos tus sueños de hagan realidad.- Dijo con una sonrisa en su rostro. No lo veía, pero lo presentía. Sin más corté la llamada. No podía soportar que él estuviera con su ex y me lo dijera como si nada. Seguramente tuvieron sexo, ellos dos se acostaron. Mi celular volvió a sonar, o lo quería escuchar entonce apague el aparato y me decidí por ir a buscar helado mientras veía una película depresiva. Tomé el pote de vainilla y el otro de chocolate. Los llevé a la sala puse play a la película y estaba lista para tener una tarde de pura tristeza y males de amores. Creo que mi destino es estar soltera. Ya odio la soledad.

I´ll Never Let You Go [27]

Capítulo Veintisiete. 


-Amor no correspondido-


Han pasado dos semanas desde que volví de viaje. Desde el primer día en que me fui de la mansión de Justin hemos mantenido el contacto a través de mensajes de texto tanto como llamadas. 

Me he dado cuenta que él ha estado subiendo fotos nuestras que nos tomamos mientras estuve en su casa, todas fueron directo hacia Instagram de lo cual ha estado o mejor dicho a tratado de darle celos a Selena. Y me di cuenta sola. No soy estúpida y menos que menos tonta. Pero ella se lo ha tomado con calma, bastante bien para decirlo. Parece como si ya lo hubiera superado, hace como un año que su relación no dio para más, pero Justin no se da cuenta.

El pobre sigue enamorado de ella como si fuera la primera vez.
A veces pienso que es masoquista por que le gusta sufrir por una persona, por algo qu ya fue historia, definitivamente no la superó aún. 

Si me pongo a pensar yo estoy igual que él nada más que yo ya he dejado de tratar de conquistarlo, por más que me duela tengo que hacerme entender que lo nuestro es pasado, que él está interesado en esa muchacha o mejor dicho enamorado. Yo pienso que no es amor lo que él siente si no obsesión. Es raro. 

Esta bien lo admito tengo celos y mucha envidia de Selena, no por su cuerpo ni por su personalidad si no que ella tiene a sus pies al amor de mi vida, al mundo de cincuenta y tres millones de chicas incluyendome. Celos y más celos era lo que sentía. La odio. 

En este momento quería tenerla al frente mío y darle cachetada para que reaccionara, para que viera al chico que esta enamorado de ella. Le pegaría solo para que se diera cuenta al gran muchacho que tiene frente a sus ojos, ella tiene que tomar conciencia a la gran oportunidad que tiene. Tiene al mejor chico enamorado y ella hace como si no sucediera nada. Me enfurecia que no se diera cuenta a la gran persona que tiene y no lo valora.

No tengo nada contra ella solo me da rabia que no tomará el amor que Justin está ofreciéndole. Selena date cuenta al hombre que tienes a enamorado. 

Era raro que pensara en eso, pero esa muchacha tendría que retomar la relación con Justin , él la ama y juntos estarían felices. Por más que duela Justin ya me superó y él solo quiere tener una vida junto a la perfecta de Selena. Él quería formar una familia y casarse con ella. Y no miento él me lo había dicho la otra noche por teléfono. Aún recuerdo sus palabras, se reproducen constantemente en mi cabeza, seguramente el destino quiere que sufra o me quede soltera con treinta gatos. 
«Yo quiero formar una familia con ella, quiero casarme y hacerla feliz. Quiero tener una vida junto a la mujer que amo. Pero ella no me quiere. A veces es tan cruel y doloroso el amor _______, tú no lo entiendes. » 

Cuando me había dicho eso sentí que ya no me quedaba ningún pedazo de corazón para quebrarse. Ya no tenía un corazón. Lo que él me había dicho quedaba más que claro que no me quería en su futuro. Èl ya no me ama. Solo soy una simple amiga o tal vez una conocida más, ni se como él me ve o me considera. Y por supuesto que te entiendo Justin, si a mi me pasa lo mismo, pero contigo. Lastimosamente tú no te das cuenta. 

No soy nadie. Nadie me quiere, estoy sola en esta vida. Maldito amor. Odio el amor. 
Lo que me estaba sucediendo tenía nombre. Amor no correspondido

I´ll Never Let You Go [26]

Capítulo Veintiséis. 


-Maldita distancia.-


El momento había llegado. Estabábamos llegando al aeropuerto donde abordariamos nuestro avión e iríamos regreso a casa. 
Odiaba las despedidas,estos momentos eran los mas tristes. «Mi vida era triste» no iba a ver a Justin todos los días, ni a sus hermanitos. 
Las despedidas no eran lo mio,ya que todas terminaban mal. Odiaba extrañar a una persona,odiaba no poder abrasarla,ni tocarlos ... Odiaba la maldita distancia. No tenía que existir.
La vida sería mucho mas fácil si cada persona podría estar con la persona que ama.Pero que mierda dices ______, vos ni amas a Justin solo lo quieres como un amigo. Cierto,mi conciencia tenia razon «mentirosa,lo amas todavia.»
Dios mío me iba a volver loca.
Estaba confundida y no podía negarlo. Me sigue gustando Justin,pero tengo miedo de ser rechazada. Yo no quiero sufrir como antes, no quiero tener una relación a distancia. Es de lo peor. Lo iba a extrañar con todo mi ser.
Algo me hizo salir de mis pensamientos. Era Chris mi hermano y me estaba hablando.
- Entendido? - Preguntó mi hermano mirandome fijamente hacia mis ojos. Ni enterada de lo que estaba hablando.
- Si. Si en...tendido - tartamudee, porque no sabía nada. Dios me iba a matar.
-Bueno entonces mueve tu lindo trasero del auto querida hermana y saca tu equipaje del baúl, porque si no el avión se ira sin nosotros. «Que se vaya. No me interesa»
Sali del coche y me dirigí hacia la parte trasera donde se encontraba todas nuestras pertenencias. Tome mi valija rosa junto con mi bolso de mano, del mismo color y corrí para llegar al lado de los muchachos. Al entrar fuimos hacia las cabinas para preguntar si ya debíamos abordar el avión, pero para nuestra suerte todavía nos quedaban media hora. De la cual la ocuparíamos para hacer todo el papeleo.
Me encontraba sentada junto a los dos pequeños adorables niños cuidandolos por un rato, hasta que vinieran todos. Eran un amor conmigo.
- Cuando vas a volver - Pregunto Jazzy levantando la vista para mirar mi rostro. Mientras que yo miraba como la gente se despedia, miraba las lágrimas que cada persona soltaba. Lágrimas de tristeza, lágrimas saladas que expresaban a gritos que no se fueran. Lágrimas de tristeza como de orgullo. ¿Cuántos corazones rotos habrá en este espacio? Rotos gracias a la distancia. «Distancia» que fea palabra, con solo escucharla ya me dan náuseas. Mi rostro era nulo, no había señas de ningun tipo de sentimiento. Largué un suspiro y respondí la pregunta de Jazzy. - No lo se,pero espero que sea pronto. - Dije formando una media sonrisa en mi rostro, pero sin mostrar mi dentadura. «Ojala sea pronto»
Tenia la mirada fija en el piso. Dos supra me sacaron de mi trance. Subí mi cabeza para ver quien era el dueño de las zapatillas. Era Justin. Su rostro estaba serio, sus labios estaban sellados formando una linea recta y podia ver como su famoso “bigote” se asomaba cerca de esos labios rosas.
Nuestras miradas no expresaban nada. Nos mirábamos, pero no decíamos nada.
Dicen que una mirada vale más que mil palabras, pero creo que en este caso nuestras miradas eran mudas.
-Los chicos dicen que vayas junto a ellos el avión esta por despegar y tienes que subir. - Dijo serio con su voz ronca. Lo mire nuevamente y me pare de mi butaca para tomar mi bolso de mano y seguirlo e ir junto a los chicos.
El momento menos deseado a llegado. Nos íbamos a separar por un largo rato, no sabíamos cuando íbamos a volver a tener estos encuentros prolongados. Si nos volviéramos a encontrar no serian más de tres días. Era verdaderamente triste.
Llegó el momento, teníamos que despedirnos.
Me agache para abrazar a Jazzy y darle un beso en su mejilla, tal cual lo hice repetí el mismo procedimiento pero con Jaxon. Este solo se sonrojo solo por que le di un beso, eso me hizo sonreír por la ternura que me había causado.
Me levante y miré a Justin fijamente, trate de sonreír pero solo obtuve como respuesta una mueca rara. Lo abracé tan fuerte como si no hubiera un mañana, el correspondió mi abrazo y me rodeo con sus grandes brazos acurrucandome junto a su pecho.
-Te voy a extrañar princesa. - Dijo suavemente en mi oído. Dios iba a llorar y a derretirme a la misma vez, me había llamado princesa, como lo hacía antes.
-Yo también te extrañare y no sabes cuanto. Te echaré de menos. - Dije despacio en su oído, para que nadie más escuchara nuestra pequeña y dulce despedida.
-Prometo escribirte por mensaje ______, lo prometo. Quiero mantener contacto con mi mejor amiga. - Dijo separandose lentamente de mi, para luego mirarme directo a mis ojos. Me dijo que me iba a escribir, pero me llamo«Mejor amiga» Estoy segura que mi corazón se ha roto por completo en mil pedazos. -Cariño no prometas algo que no harás. - Esta situación ya la he vivido y no me tomará por estúpida, no otra vez. - Esta bien. Sé que en este caso no soy el mejor, pero tiene que entender que trabajo muy duro y que la mayoría de mi tiempo viajo, pero te prometo algo que si cumpliré. El tiempo que tenga libre lo ocupare para hcerte saber a ti y a los otros bobos de allá atrás que les escribiré. -Finalizó para luego dejar escapar una risita contagiosa, haciendo que yo riera junto a él. - Esta bien super estrella. Espero verlo pronto. - Bromeé para luego plantarle un beso en su mejilla derecha y entrar hacia la cabina donde me llevaría a casa. -Adiós mi amor, te extrañaré con todo mi corazón. - susurré solo para mi y caminar derecho, siguiendo la luz de la pista de despegue.
Estaba sentada en mi asiento junto con Chris.
Mi mente divagaba por cualquier lado. Hasta que recordé la noche de Halloween. La noche en la que hice el amor con mi amado. Fue tan mágico, aunque los dos estábamos perdidos gracias al efecto del alcohol. Para mi fue tan hermoso, fue en el momento en el que nosotros dos nos unimos para formar una sola persona, como si fuéramos dos piezas de rompecabezas, encajamos a la perfección. Nunca me voy a olvidar de esa noche lujuriosa, salvaje, llena de pasión, pero sobre todo de amor.
Nunca me voy a olvidar en la noche que hice el amor con mi Justin.